Lo que debe saber al subrogar su hipoteca |
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Con un mercado hipotecario congelado, efecto de la coyuntura económica, las entidades financieras tienen que seguir trabajando en captar clientes. El contexto les ha impulsado a volver la mirada hacia la competencia, apostando por la atracción de los hipotecados solventes de otros bancos. La oferta está clara: mejorar las condiciones de los créditos adquiridos. Y es cierto que el cambiar de entidad puede suponer un ahorro muy interesante; pero el ciudadano debe analizar en profundidad todos los detalles de la oferta de subrogación, ya que la naturaleza del préstamo que se ofrece puede no ser tan atractiva como lo era a simple vista. Lo primero que buscan quienes quieren subrogar su crédito es una rebaja en el interés que pagan mensualmente. Por ello, muchas entidades hacen especial hincapié en la reducción del diferencial que se aplica sobre el Euribor; y también en la eliminación de activos como las cláusulas suelo o los swaps (ya que impiden el beneficiarse del desplome del índice económico). A pesar de ello, los costes que supone el cambio de banco pueden echar para atrás muchas operaciones. El hipotecado debe tener en cuenta los gastos que conlleva una subrogación. En la mayoría de los casos, la comisión de cancelación (que oscila desde el 0,25% hasta el 1%) suele ser asumida por el cliente. Una situación que supone que para una hipoteca de 120.000 euros, el desembolso alcance los 3.000 euros, destinados a la tasación, notaría, registro, gestoría y cancelación. Además, muchas entidades suelen establecer la contratación de ciertos productos como requisito indispensable para la subrogación: seguros de vida o de protección de pagos, planes de pensiones, aportaciones anuales a fondos de inversión, etc. Y a todo ello se le une una gran traba con la que se encuentra el cliente que quiere cambiar la hipoteca de banco: el valor de tasación del inmueble ha caído. Una realidad fruto del estallido de la burbuja inmobiliaria. |