Stock de viviendas, diálogo social y virus: Una semana que termina |
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Stock de viviendas sin vender. Esa es sin duda alguna la noticia estrella de la semana que hoy termina. 800.000 según los promotores, 700.000 según la prensa especializada y 600.000 según el consenso de todos los agentes a día de hoy. Cifras que ponen de manifiesto una grave crisis, dentro de la crisis. Y es que mientras se sabe, sin duda alguna, que el desempleo va a seguir creciendo a un ritmo trepidante, se sabe también que las prestaciones por desempleo se terminan y que el gobierno no tiene dinero, al menos en el corto plazo, para seguir tapando agujeros que por la presión propia del deterioro subyacente, saltan por otro lado. Los bancos han optado por ir dando salida al stock a medida que se va incrementando vía plataformas de Internet, convenciones o salones de la vivienda y concediendo financiación únicamente para las viviendas que poseen en stock. Las PYMES por su parte continúan con su cruzada particular, el ahogo al que están sometidas por la morosidad de la administración pública y por la falta de financiación no hacen sino poner de manifiesto un problema que no es menor, con cada cierre de empresa se destruye tejido laboral. Y mientras todo esto sucede, los partidos políticos aprobaron por consenso el fondo de ordenación y reestructuración bancaria ante la mirada irónica y escéptica de las cajas de ahorros; las catalanas, que llevan su propio proceso sin contar con las directrices del Banco de España, las de Castilla y León que advierten que están sanas y son pequeñas y que no se fusionan y las vascas que anuncian que seguirán funcionando de forma independiente. Y entre el rescate bancario y el diálogo social que, tras meses de polémica, parece no encontrar el punto de equilibrio que requiere la reforma laboral, se nos pasó la semana. Primera semana de julio en la que una parte de la sociedad con el cinturón muy apretado lee las inquietantes noticias y previsiones y la otra parte de la sociedad, mira para arriba y piensa… no podemos perder más. Lo cierto es que entre la morosidad, crisis, desempleo, déficit público, seguridad social agónica y el virus AH1N1 que parece cobrar fuerza, la sensación que nos queda es que realmente el pastel se acabó y, o somos capaces de hacer entre todos uno nuevo, o lo vamos a pasar muy mal. |