Créditos bancarios: ayer si, hoy no |
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La idea no es llenarnos de positivismo en un momento como el actual, ni convencernos de que ahorrando seremos más felices a modo de consuelo. Pero lo cierto es que, tras una época de opulencia y florecimiento nos llega la austeridad, la contracción y la escasez. Vivimos situaciones que parecían impensables y nos gustó tanto eso de “comprarlo todo” sin tener dinero, que ni tan siquiera nos planteamos qué estaría pasando en el poder. Hoy, los que entraban con alfombra roja en las entidades, son mirados con recelo por los bancos, maltratados y abusados clientes para los que ya no hay dinero. Todas las garantías que antes iban “sobradas” hoy son insuficientes y para los bancos todos nos hemos convertido en potenciales “morosos”. Nos exprimieron, nos dejamos y, ahora, nos rechazan. ¿Y qué va a hacer la sociedad española en este ciclo que ahora comienza? ¿Seguiremos cayendo en promociones absurdas en las que nos regalan un euro cuando les hemos pagado 100 y en la que vamos corriendo a recoger las entradas para un concierto a cambio de dejarles nuestros ahorros para que especulen y los pierdan?, El mundo está mal repartido, eso es una realidad pero las herramientas e instrumentos con los que cuentan los gobiernos y los bancos para darse cuenta que hay toda una mina de oro por explotar en un país lejano y tradicionalmente pobre llamado África, son las mismas herramientas e instrumentos con las que cuenta la sociedad, las familias, las personas, para unirse, denunciar y establecer economías de subsistencia basadas en la ayuda y aportación mutua. Los bancos no son necesarios para vivir, la confianza, la organización, los sistemas productivos, el aprovechamiento de recursos y el intercambio de bienes y servicios, son suficientes para recuperar a una sociedad de la que nadie se preocupa. |