Supervivencia |
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La destrucción del mercado laboral, los índices de endeudamiento de las familias, el hundimiento generalizado de los indicadores económicos… todos conceptos que nos llevan a ver la pobreza en su estado mas puro golpeando las puertas de las familias que un día fueron “clase media emergente”. Pero esta paralización y colapso abre un nuevo camino hacia la supervivencia, queramos o no tenemos que ir por el. Hay que sobrevivir y, aunque para los sectores más dañados de esta sociedad que han perdido o están a punto de perder, hasta sus derechos más fundamentales, esta afirmación suena a la frase de “el tiempo lo cura todo”, pero lo cierto es que no nos queda otra. Hay que resurgir, transformarnos y hacer que esta crisis se convierta en el punto de partida de una sociedad más inteligente y justa. Las nuevas generaciones lo merecen. Usemos nuestra memoria histórica para darnos cuenta que la historia de esta crisis no se centra en la crisis hipotecaria de EEUU como punto de partida, sino que el pensamiento económico y liberal que surgió en los años 80 llevó al mundo al pensamiento de que el capitalismo y la regulación de los mercados sería la clave del enriquecimiento. El Muro de Berlín y la casi coincidente, explosión de la globalización abrieron las puertas a una libertad, beneficios y prosperidad sin límites y seguidas hasta el paroxismo por todos los gobiernos, fueran de la ideología que fueran. Las alertas no se callaban, las denuncias obre la especulación subyacente de esa expansión estaban ahí sin que nadie quisiera escucharlas. Florecieron los paraísos fiscales, la especulación, los productos de alto riesgo, los activos tóxicos, las hipotecas subprime y como consecuencia, la explosión, la destrucción y el colapso los Madoff, Lehman Brothers y las estafas. Cultura carente de valores, impune y especuladora, en la que las empresas usaban los fondos de rescate para pagar spa´s y los directivos se suben el sueldo mientras la entidad es intervenida. Lo cierto es que la situación financiera actual es similar a la educación de los hijos, la ausencia de control, regulación y límites, lleva a la explosión y el fracaso. En los mercados y sociedades pasa lo mismo, la ausencia de regulación lleva a la especulación sin límites ni explicaciones y por supuesto sin poder esperar que las sociedades y los estados nos protejan, hoy nosotros somos espectadores de esta situación, endeudados a 50 años y sin trabajo, pero espectadores. Hoy, hay que modificar el sistema, hay que sentarse a poner los límites de nuevo para que todo empiece a funcionar y mientras eso sucede y el dinero público se utiliza en salvar a los bancos y ayudar a los mercados, no queda más remedio que organizarse, optimizar y sobrevivir. El ahorro en pleno de una sociedad que se revele contra la especulación el engaño y la estafa, una sociedad que use los préstamos entre particulares, el trueque y el intercambio de servicios y bienes necesarios a través de las redes sociales para subsistir, una sociedad que se convierta en autosustentable e innovadora y que enseñe a sus hijos que existe otra forma de vivir. Una sociedad productiva no hipotecada. |
[...] bancos no son necesarios para vivir, la confianza, la organización, los sistemas productivos, el aprovechamiento de recursos y el intercambio de bienes y servicios, son suficientes para [...]