Reformas, morosidad y recuperación económica |
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La cifra de créditos concedidos por los bancos españoles a promotores es espeluznante, máxime si tenemos en cuenta que las provisiones y dotaciones para pérdidas e impagos no contemplaban estos préstamos. Más de 300.000 millones de euros concedidos, un 30% del producto interior bruto y 600.000 millones de préstamos hipotecarios a clientes son las cifras del crédito concedido por los bancos; y las responsables de una morosidad cercana al 8% a final de año, de acuerdo a las previsiones tanto de las propias entidades, como del Banco de España. La ejecución de embargos que tuvo su explosión a comienzos de año se ha comportado como un instrumento que más que resolver la situación la empeoró, el stock de viviendas devaluadas y sin vender que duermen en los “sótanos” de los bancos ha puesto de manifiesto la necesidad de optar por otros instrumentos para poder cobrar los préstamos concedidos. La refinanciación de créditos por parte de las entidades se ha puesto en marcha y los bancos tendrán un papel decisivo para llegar a la recuperación de la economía en términos de morosidad. La gestión de los activos inmobiliarios puede ser, dependiendo de la actuación de las entidades un instrumento de inversión o un coste que las cuentas de beneficios de algunas entidades ya no pueden soportar . La única forma de abrir nuevamente la financiación y la concesión de créditos tanto a particulares como a empresas es optimizando los recursos y adaptando los costes operativos a una realidad que hoy, es muy distinta a los años de bonanza económica. El mercado hipotecario necesita ponerse en marcha ya que es la única forma en la que se podrá crear empleo nuevamente en sectores que han sido muy castigados con la crisis. Además, la concesión de préstamos y créditos para las PYMES va a ser muy necesaria, principalmente cuando termine la época estival y volvamos a ser testigos de una destrucción masiva de empleo. Garantizar a las empresas y organismos públicos el acceso al crédito necesario para reactivar la producción e invertir en una producción eficiente, son las claves de la recuperación. No es conveniente olvidar que el estado español está altamente endeudado con el único objetivo de tener unas arcas fiscales fuertes que le permitan mantener el sistema de pensiones públicas, pero este necesariamente, debe alimentarse de las cotizaciones de los empleados y para eso debe comenzar la generación de empleo. A la vista del panorama actual, la economía española sigue en una espiral de la que es complicado salir, esperemos que la reforma del sistema financiero y la reforma laboral sirvan de punto de partida para salir de la crisis. |